¿Por qué en las comedias románticas nunca sobran los calcetines?

-¿Cuál es tu color favorito?

Preguntó cuando trajeron el sushi. Era la primera cita. Una cena ligera era lo ideal para evitar una digestión pesada y un polvo guarro a lo “estrella de mar”

Rewind.

En el vino previo de rigor, frente a frente, y con la mesa de escudo habían trazado sus respectivos árboles genealógicos. Impecables. Todo un pedigrí, dirían algunos. Los diálogos eran prácticos y certeros. Tanto, que poco hubieran ahorrado si se hubieran pasado un test de compatibilidad con anterioridad.

¿Dónde estudiaste?

Y ¿tú?

¿Herman@s?

Y ¿tú?

¿Monte o playa?

Y ¿tú?

¿Has cruzado el charco?

Y ¿tú?

¿Qué te llevarías a una isla desierta?

Y ¿tú?

Dime…¡el concierto de tu vida!

Y ¿tú?

Forward.

¿Mi color favorito? EL AZUL CANTÁBRICO.

En realidad no sabía si ese era su color favorito, dependía del día, de la luz, o de si estaba menstruando, pero siempre contestaba lo mismo. Se había convertido en una respuesta automática. Era el color de su coche. Así lo había denominado el tipo del concesionario. Aunque a ella le parecía un azul marino más.

Interesante.

Dijo él.

¿Vamos a tu casa?

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Acerca de hatilloderetales

Buscadora de tuercas que a falta de dinero para terapia y con exceso de elucubración mental busca cuaderno cuyas páginas no se amarilleen.
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Una Respuesta a ¿Por qué en las comedias románticas nunca sobran los calcetines?

  1. Martina de lejos dijo:

    _CRUZO EL AGUA VOLANDO_

    Hay veces que la vida se trata de decidir: de si tomas una cerveza o tomas dos, de si doblas a la izquierda o vas por la derecha, de si me llamas o te llamo, incluso, hay veces que la vida se trata de crecer o de quedarse pensando si crecer duele o hace feliz.

    A mi no me importa mucho todos esos “de si”, no me importa si estas aca o estoy alla, si te veo o te skypeo, si me abrazas o me besas; lo que si me importa, es esa certeza de saber que hoy, mañana, o en un millon de años, vos y yo vamos a seguir siendo vos y yo. Con más arrugas en las manos, más pulmones negros, más experiencias vividas y sin vivir, pero la misma idea fija: ser felices cuándo, dónde, y cómo sea.

    Patata toma el lugar de papa, y boludo se transforma en gilipollas. Pero te quiero, es te quiero acá, en madrid o en la luna, y VOS agrupa todas esas personas que hoy me llevo en la valija, o mejor dicho en la maleta, que, con mucho cuidado fui eligiendo en estos 26 años que hacen la historia de mi vida, historia que hoy termina y empieza en otro lado, historia que sin los mismos actores, sigue siendo mi pelicula preferida.

    Nos vemos siempre, de cerca y de lejos.

    Adios.

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